Testimonio de Isabel Saro
A quien corresponda:
Realmente yo estoy cansada de los abusos frecuentes por parte de los "gorilas"UNAM. Puedo relatar 3 de los muchos eventos que he tenido con esos prepotentes,patanes y majaderos.
El día de hoy me dirigía a mi cubículo en el Instituto de Ingeniería y laspersonas de la caseta de entrada me recomendaron que me fuera en sentidocontrario para poder llegar a mi destino, hasta que uno de esos lindospersonajes me cerró violentamente el paso con su patrulla y me dijo que nopodía pasar, le comenté que tendría precaución para ir en sentido contrario yme dijo: “¡QUE NO OYE, ESTÁ SORDA! ¡NO HAY PASO! ¡si quiere deje su coche en no sé donde y váyase caminando! contando del 1 al 10 000 y de regreso” le dije: “no puedo caminar porque...” y me interrumpe diciendo: “¡QUE NO TIENE PATAS!”. Mi paciencia se terminó en ese momento y a su mismo volúmen le dije: “¡DEJEME PASAR PORQUE LO VOY A REPORTAR!”, era la patrulla 49. Total, me pasé rozando su vehículo y sorpresa: SI HABÍA POR DONDE INGRESAR Y EL TIPO ME HABÍA DICHO MOMENTOS ANTES QUE ERA IMPOSIBLE.
El otro incidente fue en tiempo de vacaciones, yo acababa de salir delhospital, no podía manejar por lo que llegué a la UNAM en taxi, en la entradade la caseta especificaba que no podían entrar taxis, yo pedí como excepciónque lo dejaran entrar porque me era imposible entrar caminando (padezco de una insuficiencia cardiorespiratoria) y se me ocurrió decirle a unos de losgorilas que lo escoltara de regreso a la salida después que me dejara el tipono escuchó razones, se puso muy grosero y llamó a otros veinte paraamedrentarnos a mi y al taxista.
También a uno de mis becarios estuvieron a punto de golpearlo.
Necesitamos ponerles un alto, porque esta situación puede llegar a más de lo que hasta ahora ha llegado.
YA BASTA!!!!!
Atentamente
Isabel Saro
Testimonio de Pablo Isaac Arriaga Rojas, estudiante de la FFyL
Soy Isaac Arriaga, el pasado 19 de octubre de 2007 fuí agredido de manera brutal por un grupo de porros secundados por elementos de auxiliounam, estos últimos me encerraron en una pequeña oficina, lugar en queme golpearon y me amenazaron.A causa de las lesiones provocadas por los agresores, tengo unanotoria cicatriz en la cara que corre de la mitad de la mejilla hastala oreja (la cual no perdí gracias a una oportuna intervenciónquirúrgica).
Adjunto una carta, de la cual tengo una copia física sellada de recibido por rectoría el día 31 de octubre de 2007 a las14:02 y con el número 1750, y de la que hasta la fecha no he tenido respuesta, quienes atienden a mis llamados parecen burlones incluso y la institución ni siquiera se hizo responsable de mis gastos médicos. He abandonado mis estudios a causa de lo sucedido aquella tarde, estaba a punto de terminar el quinto semestre de mi carrera. Incluso salir a la calle me es incómodo. Ojalá tomen en cuenta mi testimonio, he mandado la carta adjunta a varios lugares, incluso noticieros, pero parece que estos asuntos incomodan a más gente de la que pienso.
México D. F. a 28 de octubre de 2007
Dr. Juan Ramón de la Fuente.
Rector de la Universidad Nacional
Autónoma de México.
P R E S E N T E
El que suscribe, Pablo Isaac Arriaga Rojas, estudiante regular inscrito en el 5° semestre de la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con número de cuenta 302240128, desea utilizar este medio para plantear su queja y/o denuncia con respecto a los hechos ocurridos el viernes 19 de octubre de 2007 a unos metros de la Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria. A continuación me permito relatar los hechos de manera cronológica tal y como ocurrieron en la fecha y lugar mencionados: salí a las 8:00pm aproximadamente de la clase Seminario de Investigación Literaria (tuve registro de presencia en la lista del profesor), para disponerme a hacer uso del transporte interno universitario; tuve la intención de abordar el autobús localmente conocido como “puma” en la parada que se sitúa a unos metros de la entrada al estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras, ya que en dicha parada, el vehículo se detiene con una cantidad de pasaje regular.
Al atravesar el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras, me percaté de que dos compañeros de carrera (un varón y una mujer) y mi novia me esperaban en la zona pastada que se sitúa entre la Facultad de Psicología y el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras, a 20 metros aproximadamente de la parada del autobús, por lo que decidí acercarme a ellos para retirarnos juntos.
Después de haber intercambiado algunas frases con mis compañeros, a las 8:15pm aproximadamente, nos dimos cuenta de que con dirección a Rectoría, una gresca entre aproximadamente cuarenta personas se llevaba a cabo a 30 metros aproximadamente del lugar en que nos encontrábamos. La riña era protagonizada por dos grupos de personas que se insultaban, se golpeaban y posiblemente se lanzaban botellas, no puedo asegurar esto último, ya que sólo escuché los sonidos de cristales quebrándose después de que algunos de los individuos activos dentro de la riña parecían lanzar algunos tipos de proyectiles con la intención de agredir a los del bando contrario, por razones de seguridad, mis compañeros y yo decidimos no acercarnos al tumulto y permanecer en el lugar en que estábamos.
C.c.p. Lic. Enrique del Val Blanco SECRETARIO GENERAL
C.c.p. Dr. Daniel Barrera Pérez SECRETARIO ADMINISTRATIVO
C.c.p. Dra. Rosaura Ruiz Gutiérrez SECRETARIA DE DESARROLLO INSTITUCIONAL
C.c.p. Mtro. José Antonio Vela Capdevila SECRETARIA DE SERVICIOS A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
C.c.p. Mtro. Jorge Islas López ABOGADO GENERAL
C.c.p. Dra. Mari Carmen Serra Puche COORDINADORA DE HUMANIDADES
C.c.p. Lic. Néstor Martínez Cristo DIRECTOR GENERAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL
C.c.p. DIRECTOR DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
Transcurrieron unos minutos, a las 8:25pm aproximadamente, ambos grupos de agitadores parecían haberse disuelto, por ello, mis compañeros y yo optamos por retirarnos del lugar. Sin embargo, nos dimos cuenta de que un grupo de individuos, posiblemente integrantes de uno de los bandos antes citados, venían corriendo hacia nosotros procedentes de la desviación lateral de la avenida Insurgentes; al ver esto, mis compañeros y yo llevamos a cabo la instintiva acción defensiva de correr, unos segundos después perdí de vista a mis compañeros, así que decidí correr en dirección a la Biblioteca Central para protegerme ahí de cualquier posible agresión por parte de los bándalos. 20 metros aproximadamente antes de llegar a la entrada de la Biblioteca Central, un sujeto que vestía una sudadera de color rojo me detuvo con el antebrazo, e hizo un llamado a los bándalos que le seguían para que me rodearan. El grupo de bándalos (20 individuos aproximadamente) comenzó a agredirme, al verme en tan peligrosa situación, traté de evadir la mayor cantidad de golpes posible, percatándome además, de que uno de sus asaltantes había tomado mi mochila, mientras otro agresor me tiraba navajazos hacia la zona abdominal, mismos que pude evadir, no obstante, uno de esos navajazos logró provocar en mí una profunda herida de aproximadamente 20cm de longitud sobre la mejilla y oreja derechas. En ese momento me di cuenta de que una unidad de Auxilio UNAM se hallaba estacionada a unos metros del lugar en que estaba siendo asaltado, noté entonces que uno de los dos elementos responsables de dicha unidad se abría paso entre los agresores; estiré mi brazo derecho y me aferré a la espalda del elemento de Auxilio UNAM, quien logró librarme de ataque que los agresores ejercían sobre mi persona. Sin embargo, el otro elemento de Auxilio UNAM me tomó por la espalda y me introdujo de manera violenta en la parte trasera del vehículo sedán de Auxilio UNAM para después sentarse junto a mí. El elemento de Auxilio UNAM que me rescató del alboroto de los bándalos conducía el sedán mientras el otro elemento me golpeaba en el cuerpo y en el rostro; traté de mostrar las credenciales que me acreditaban como estudiante a dicho elemento, quien me propinaba golpes cada vez que trataba de hablar, durante el trayecto no dejé de recibir amenazas y falsas acusaciones del elemento de Auxilio UNAM que viajaba junto a mí, incluso recibí un golpe en la nuca con el radio comunicador que el individuo de Auxilio UNAM portaba. Dicho individuo me tomó del cabello y usando la influencia de sus amenazas y la violencia explícita me obligó a permanecer agachado durante todo el trayecto que culminó cuando llegamos a una pequeña oficina desconocida para mí. En la oficina mencionada fui encerrado, despojado de mis credenciales de estudiante, golpeado, insultado y amenazado por el elemento que había ejercido agresiones contra mí dentro del vehículo sedán, y por otro par de individuos, de los cuales, uno parecía no ser empleado de la institución (UNAM), ya que vestía una playera blanca sin mangas y no el uniforme correspondiente a los elementos de Auxilio UNAM. En la oficina antes citada, además de las agresiones y violaciones a mis garantías individuales ya explicadas, se me negó toda comunicación con mis padres y durante algún tiempo, la atención médica urgente para atender mis heridas, sobre todo la originada en la oreja y rostro, ya que además del abundante sangrado, la oreja había quedado casi desprendida.
Después de un rato, un individuo que portaba una chamarra con distintivos de la UNAM, informó a los elementos que me tenían en tan hostiles condiciones que la atención médica que yo necesitaba debía ser otorgada lo antes posible, así que los dos elementos que me habían transportado hasta aquel lugar, me trasladaron a la Dirección General de Servicios Médicos de Ciudad Universitaria, lugar en donde fui atendido por el Dr. Óscar Vázquez Mosqueda. Después de haber recibido la atención básica a mi herida principal, fui trasladado a la Clínica 8 del IMSS, dicho traslado se llevó a cabo en el mismo vehículo de Auxilio UNAM, noté que el elemento que había violado mis garantías individuales ya no se encontraba en el sedán, sólo me hallé en el interior del vehículo con el elemento que me había librado del asalto del cual había sido víctima.
Al llegar a la clínica del IMSS antes citada, el elemento de Auxilio UNAM que me trasladó, me informó que había logrado recuperar las identificaciones que me acreditaban como estudiante y me las entregó en la mano. Fui señalado por personal de Auxilio UNAM como responsable de la gresca antes ocurrida en las afueras de la Facultad de Filosofía y Letras, lo cual provocó que un grupo de personas que se encontraban afuera de la clínica me denunciara porque suponían que yo había ocasionado heridas con arma punzo cortante a dos individuos que no se identificaban como alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras, aunque sí del Colegio de Ciencias y Humanidades, esto último me pareció absurdo, ya que no sólo no conocía a ninguno de los implicados en la gresca que había tenido lugar en las afueras de la Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria, sino que además, yo también tenía heridas provocadas por un grupo de agitadores (no sé si fui agredido por quienes me denunciaron o por quienes agredieron a los denunciantes). No obstante, dos elementos de la Policía Judicial me fueron asignados como custodios a los pocos minutos de haber ingresado a la clínica.
Una representante jurídico de la UNAM que llegó a la clínica 8 del IMSS entorpeció (quiero pensar que de manera no intencional) la efectiva atención médica que yo requería, ya que se me informó que necesitaba ser evaluado urgentemente por un especialista en cirugía plástica, especialista del que la clínica carecía, estuve a punto de ser trasladado a otra clínica en un par de ocasiones, pero dicha representante no permitía que me sacaran del hospital, incluso estuve a bordo de una ambulancia de la que tuve que bajar por exigencia de la jurídico de la UNAM. Después de esto, fui atendido hasta altas horas de la madrugada del día sábado por el médico residente de la clínica del IMSS, quien al ver la difícil y peligrosa circunstancia de mi herida más notable, pidió a mi padre autorización para llevar a cabo una cirugía básica que hiciera menos factible que yo perdiera la oreja derecha. Durante las primeras horas del día sábado 20 de octubre de 2007, pasé la noche esposado a la camilla que se me había asignado dentro de la clínica, mientras un grupo de pandilleros esperaba armado según las versiones de oído que llegaron a mis familiares, en las afueras de la clínica para atacarme en el momento en que yo egresara.
Al ser dado de alta, fui transferido por dos custodios a la Agencia 24 del Ministerio Público con sede en la delegación Álvaro Obregón, lugar en donde pasé aproximadamente 48 horas en calidad de detenido, recibiendo un trato mucho más digno y humano que el recibido por parte del personal de Auxilio UNAM. Después de que el Ministerio Público tomara las declaraciones pertinentes, fui absuelto de caución y por lo tanto liberado. Sin embargo, la negligencia de las autoridades de la UNAM enteradas del asunto con respecto a las violaciones de mis garantías individuales, han causado mella en mis ánimos, ya que fui asaltado y lesionado estando en zona de tolerancia autónoma después de haber salido de una clase (lo cual es comprobable con la lista del profesor). Esto significa que la seguridad de la comunidad universitaria (de la cual formo parte) es responsabilidad de la UNAM y sus órganos de protección y vigilancia. Esto aunado a las agresiones que recibí por parte del mismo personal que tenía el deber y la obligación de protegerme. Naturalmente, mi vida académica y en general, se ha visto negativamente afectada. Por recomendación de seguridad, no he asistido a las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras, ya que ahora no sólo debo cuidarme de los grupos de pandilleros que entran y salen de las instalaciones sin restricción alguna, sino también del personal de Auxilio UNAM que resulta igualmente peligroso. Es por esto que espero acciones responsables de las autoridades que de la información contenida en este documento se enteren, ya que hasta hoy no he recibido atención alguna por parte de la institución en la que basé mi confianza. No está de más afirmar que de estos hechos tan lamentables, no sólo quedarán cicatrices mi rostro, sino también en el Espíritu Universitario tantas veces exaltado, pero que en esta ocasión se vio transgredido incluso por quienes lo representan directamente. Confío en que las autoridades llevarán a cabo acciones responsables que corregirán en lo posible los agravios cometidos en mi contra a partir del viernes 19 de octubre de 2007, haciendo con dichas acciones, una digna defensa del Orgullo Universitario.
ATENTAMENTE
PABLO ISAAC ARRIAGA ROJAS
Testimonio de Sonia Mejía
Quiero darles las gracias por aceptarme en este grupo y deseo contarles la historia mi hermano era estudiante en la facultad de medicina de la UNAM fue agredido cobardemente por sus compañeros porque no aceptaban sus preferencias sexuales, sufrió daño neurológico a raíz de esto, las autoridades de la UNAM no hicieron nada. Se concertó una cita con el director, nunca llegó y envió al secretario del secretario del secretario del secretario de vayan a saber ustedes quien y al explicarle lo sucedido y entregarle los nombres de los agresores y explicarle el estado de salud de mi hermano dándole copias del certificado médico donde claramente se menciona que fue a consecuencia de esa agresión y con testigos, textualmente me dijo:
“su historia es muy triste, me va a hacer llorar pero no puedo hacer nada”
lo que le conteste se los dejo a su acertadísima imaginación
y bueno ahora el problema es solo nuestro una impunidad mas que se le va a hacer, quiero pedirles dado que nuestros gastos son fuertes que si saben de alguien que necesite un trabajo por computadora urgente o no urgente que me avisen no cobro caro, ni me quiero enriquecer solo necesito otras entradas de dinero poco o mucho no importa, no pido dinero solo si saben de algo así échenme la mano, gracias a dios siempre salimos adelante y saldremos pero creo que es momento de pedir ayuda, no de dinero y mandar mi cuenta para que me depositen solo ganármelo con mi trabajo y si yo puedo hacer algo por ustedes me dará muchísimo gusto apoyar lo que un día mi hermano apoyo y defendió y ustedes no se dejen únanse, apóyense y en mi tienen una amiga no lo olviden.
Atentamente
Sonia Mejía
Testimonio Anónimo
El siguiente texto es el testimonio anónimo de un estudiante universitario que fue víctima de agresiones por parte del personal de Auxilio UNAM. Invitamos a todas las personas que lean esto a denunciar todo abuso de este tipo. Existen instrumentos que pueden ayudarlos en el proceso como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED).
***
Esa vez salí de mi facultad, eran como las 3:00 pm y pues tuve ganas de darme una vuelta al Camino para desaburrirme un poco de mis clases. Fui a las parte que está enfrente del frontón. Pues iba yo caminando por los senderos sin más ni menos cuando llegaron tres tipos vestidos de civil, no percaté que eran auxilios hasta que vi que uno de ellos traía un walkie talkie. No tuve tiempo de hacer nada pues me rodearon, me sujetaron de la mano haciendo manita de puerco y empezaron a patear muy fuerte en la espalda media y nalgas; el dolor me duró dos semanas.
Después de eso me llevaron de una forma muy prepotente hacia fuera del bosque, al circuito en donde había varia gente que vio que me llevaban como si fuera un delincuente, a jaloneos, hasta donde estaba una camioneta de auxilios UNAM. Es una pick-up en la cual nos fueron subiendo como a cinco chavos aparte de mí. En todo momento nos dijeron que ya nos había llevado la chingada y cosas más fuertes que realmente no me dan ganas de escribir. Esa es la forma como nos trataron.
Llegamos a Auxilio UNAM en la entrada principal de CU sobre Av. Universidad y nos pasaron hasta una oficina en el fondo donde estaba la abogada, para mí de poco sirvió que fuera estudiante de la universidad dado que ella fue la primera en no defenderme como universitario sino todo lo contrario. Empezó a ofender y, lo clásico, decir “ajá, ya me trajeron mas maripositas”. Cuando llegamos ya había una patrulla esperando afuera para remitirnos al MP. La abogada solo anotó nuestros datos e inmediatamente nos metieron a la patrulla a seis, amontonados. De allí ya te imaginaras el hostigamiento y medio que nos iban metiendo el sargento y su ayudante en el recorrido, nos llevaron al MP de Coyoacán donde nos tuvieron una hora en el sol contra la pared y donde nos hicieron revisión para ver que traíamos. Ese día yo no traía dinero sino seguramente me lo hubieran quitado como a los otros chavos. Al ver mi credencial de la UNAM me dijeron que a ellos les valía que nosotros fuéramos lo que fuéramos y que si yo era estudiante de la universidad porque la licenciada no dijo nada al respecto. Me dejaron ir pues nadie estaba presentando cargos.
Regresé a quejarme allí mismo [Auxilio UNAM] de la golpiza que me dieron junto con mi madre, al momento de llegar a la misma oficina de seguridad llegó la abogaducha y negó que ella me hubiera visto golpeado- Lógicamente los golpes estaban bien acomodados y, peor aún, comenzó de una forma muy altanera y prepotente a gritarle a mi madre y decirle “Señora, yo no quería decirle pero su hijo estaba de puto con cuatro más allá en el bosque, yo no quería decirle pero por eso nos llevamos a su hijo”. Mi madre que sabe qué conmigo le dijo que mi vida personal no le interesaba, que ella estaba allí porque no es posible que la seguridad de la Universidad sea todo lo contrario, golpeadores de los estudiantes, y que ni siquiera se pueda garantizar los derechos que tiene un universitario a transitar libremente por su campus sin comprobarle los hechos acusatorios”. Le exigimos que nos diera los datos de los tipos de Auxilio [UNAM] de su dichoso operativo porque íbamos a presentar quejas en Derecho Facultativo, pero en todo momento nos negó información y nos corrió de allí a gritos. Ya no seguí con el caso porque en esos días estaba en exámenes departamentales que me absorbieron por completo.
Anónimo
PROHIBEN EL USO DEL BAÑO A TRANSEXUAL DE PREPA 4
Fuente: NotieSe
Una alumna transexual de la Preparatoria numero 4, ubicada en Tacubaya, perteneciente a la UNAM, fue notificada de que tiene prohibido entrar a los baños de mujeres porque "jurídica y biológicamente es hombre", según una nota informativa de la Dirección General de la Escuela Nacional Preparatoria. Irán, quien entró a cursar el primer año en agosto de 2004, ha sufrido agresiones verbales constantes por parte del grupo de porros de la escuela, pero cuando acudió con los directivos a denunciar estos incidentes, éstos respondieron con la indicación de que no hiciera uso del sanitario pues sus compañeras se habían quejado de que "hay un hombre vestido de mujer que está entrando al baño destinado a las alumnas". La afectada relató a NotieSe que en varias ocasiones solicitó reunirse con las compañeras que se habían quejado y con la directora del plantel, Rosa Ojesto, para aclarar su nueva condición de género, pero dicha entrevista le fue negada.
Otros alumnos y alumnas homosexuales de la Preparatoria reportaron que son "vigilados" y presionados por las autoridades para impedirles que formen un grupo de apoyo mutuo.
Mismo artículo, con fuente de: La Jornada
Irán tiene 24 años y acaba de comenzar su educación media superior en la Preparatoria 4 de Tacubaya, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En las primeras semanas pasó desapercibida para autoridades, docentes y estudiantes, hasta que llegó a la dirección una queja de que "un hombre vestido de mujer" entraba al baño de alumnas.
Irán lleva un año viviendo como mujer, en terapias sicológica y médica donde le administran las hormonas necesarias para su reasignación de sexo. A causa de esta condición comenzó a sufrir agresiones verbales de los porros del plantel, y cuando acudió a denunciarlas no encontró respuesta. Por el contrario, se le advirtió: "varias alumnas han venido a quejarse de que entras al baño de mujeres, así que no vuelvas a hacerlo", le dijo Olga Mendoza, secretaria de Apoyo y Servicios a la Comunidad de la escuela.
Irán pidió que llamaran a sus compañeras para explicarles la situación, pero la entrevista le fue negada. Acudió entonces con el secretario particular de la directora, Juan Ibarra, para tratar el problema, quien le reiteró que no puede hacer uso del baño de mujeres. "Yo le dije que (en el baño de hombres) me iban a rechazar peor (que las mujeres), que iba a recibir agresiones. Me repitió la negativa, pero no hubo ningún intento para garantizar mi seguridad. Entonces, ¿voy a esperar hasta que me agredan para denunciarlos? ¿O quieren que deje de ir al baño?" -cuestionó.
En entrevista, Irán relató que ante dichas respuestas se dirigió al abogado del plantel, Juan Carlos Santana, quien se reunió con los directivos para proponer una solución al problema: entregarle la llave de un baño que permanece cerrado. "Por supuesto que no acepté, porque también significaría aceptar ser discriminada y asumirme como alguien que no tiene derechos. No puede haber un baño para hombres, otro para mujeres y otro para mí".
El de Irán no es un caso aislado. Este es el incidente más fuerte que se ha dado entre autoridades y alumnos homosexuales desde el inicio del año escolar, pero no es el único. Cuando empezó el ciclo, un grupo de aproximadamente 15 adolescentes de todos los grados decidió reunirse para compartir experiencias sobre su homosexualidad o bisexualidad, además de conformar un grupo de estudio.
Refieren que cuando las autoridades del plantel notaron que se reunían regularmente en el mismo sitio comenzaron a presionarlos para que no lo hicieran, "a pesar de que hay otros grupos de estudiantes que sí lo hacen", comentó Alejandro, joven homosexual de 17 años, quien se acercó a la dirección de la preparatoria buscando que su grupo fuera reconocido por las autoridades y así mantener el diálogo con ellas. "Nos han dicho que todo grupo dentro de la escuela es considerado como de porros".
Las autoridades también señalaron que los padres de familia están empezando a quejarse por su presencia en la escuela.
Solidaridad
Una vez que se le prohibió a Irán usar el baño de mujeres, Alejandro y otros compañeros (homosexuales y heterosexuales) resolvieron asistir a la escuela vestidos de mujer "para ejercer presión sobre las autoridades", explicó. Fue así como su presencia se hizo más notoria en la comunidad, lo que generó opiniones divididas en algunos sectores.
Una profesora comentó al grupo que la polémica en la sala de maestros no tenía precedente, pues "ustedes lograron poner el tema en boca de todos; los maestros están divididos". Al mismo tiempo, en las aulas se escucharon comentarios como el de un profesor de sicología, quien según versiones de los alumnos gay, "ha dicho que estamos enfermos y que somos así porque en nuestras casas nos golpean". Además, un profesor de dibujo corrió a Alejandro de su clase porque "en mi salón no quiero jotos".
Sobre el tema, alrededor de 15 estudiantes fueron consultados al azar. Nadie estaba enterado de la situación de Irán, pero todos coincidieron en que las autoridades deberían respetar su elección y permitirle usar el baño de mujeres. Ninguna de las alumnas entrevistadas dijo que se sentiría incómoda con ese hecho, y la mayoría de los varones afirmó que les sería indiferente a qué baño entrara, pero que sería preferible que usara el de mujeres, por su seguridad.
Otros adolescentes consideraron que sí se sentirían incómodos si su condiscípulo entra al baño de hombres, por lo que sería mejor que usara el de alumnas.
Se solicitó a Juan Ibarra una entrevista con la directora del plantel, Rosa Ojesto, acerca de la situación de Irán. El directivo insistió en que la decisión ya estaba tomada, debido a que Irán (mencionando siempre su nombre masculino) presentó sus documentos de inscripción con una identidad masculina, de manera que "legalmente es hombre", y subrayó que conserva sus genitales masculinos, por lo que no se le puede permitir el acceso al baño de mujeres.
Respuesta oficial
A raíz de este problema, Irán consideró dejar la escuela. "Llevo mucho tiempo con terapeutas, con siquiatras, tomando medicamentos; no me había metido a estudiar porque pensé que iba a suceder esto, pero me arriesgué y me inscribí", comentó. "Si ese es el problema, puedo entrar al baño de hombres, pero quiero que (las autoridades) garanticen mi seguridad. Que nos dejen hacer campañas contra la discriminación, abrirles la mente, porque dicen que no están preparados para esto".
La dirección del plantel de Tacubaya envió a la Dirección General de la Escuela Nacional Preparatoria (DGENP) un informe de la situación. Estos datos y la resolución emitida por la dirección general se resumen en una hoja informativa que consta de seis puntos.
Ahí se asienta que "el alumno" manifiesta ser una persona transgénero en proceso de asumir el sexo femenino, "no obstante, posee aún genitales masculinos", y solicita hacer uso del baño de alumnas. Se explica que "(la dirección del plantel 4) no le ha permitido el acceso a los sanitarios de mujeres, pues el alumno fisiológica y jurídicamente pertenece al sexo masculino", además de que ha recibido quejas por su "conducta anormal".
Sin embargo, agrega que ha solicitado ya a la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM que se programen pláticas informativas sobre "estos casos médicos". Con base en estos datos, la dirección general concluye que "el alumno fisiológica y jurídicamente pertenece al sexo masculino, por lo que no se justifica que se le autorice el acceso a los sanitarios para mujeres". En la segunda y última resolución, se "recomienda" a la autoridad del plantel que continúe con sus gestiones de sensibilización a la comunidad y que haga un seguimiento del asunto.
Interrogado al respecto, el secretario particular del director general de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), Angel Carlos Hernández, subrayó que esa es la conclusión del problema, aunque no descartó que pueda ser modificada más adelante. "Habrá que revisar al final esta situación, porque (en la legislación universitaria) no hay nada estructurado al respecto, pero sería muy prudente volver a evaluar después de habernos informado respecto del tema", afirmó, haciendo énfasis en que vierte esas opiniones a título personal, pues la postura oficial es la que contiene la nota informativa.
Entrevistado en sus oficinas, aclaró que la resolución del caso "no es una interpretación moral, sino un asunto jurídico", y que se procuró hacer valer tanto los derechos de Irán como los de sus compañeras que no están de acuerdo en que utilice su baño. En relación con alguna actitud discriminatoria por parte de cierto sector de la comunidad universitaria, ya sea hacia la persona afectada o hacia sus compañeras y compañeros homosexuales, dijo que "tenemos que estar pendientes de que no suceda, y eso sí está plenamente legislado en los códigos universitarios".
Finalmente, cuestionado sobre el porqué a los alumnos se les prohibió formar un grupo de diversidad sexual, y si esto está vedado en algún reglamento, respondió: "nuestra Constitución Política establece claramente el derecho de asociación, siempre y cuando sea para un fin lícito; no hay más que hablar".
El MAP
En su nivel de educación superior, la UNAM ya había sufrido un incidente en el que se vio obligada a definir una posición respecto a la discriminación por orientación sexual. En marzo de 2003, integrantes del Grupo Universitario por la Diversidad Sexual (GUDS) denunciaron que en el campus de Ciudad Universitaria operaba un grupo homofóbico denominado movimiento anti putos (MAP), cuyos miembros agredían con bates a los estudiantes que mostraban actitudes afeminadas. También señalaron que personal de seguridad de Auxilio-UNAM extorsionaba a estudiantes gay "sin que hubieran cometido ninguna falta".
Cuando esta información fue difundida en conferencia de prensa, la UNAM se comprometió públicamente a investigar el caso del MAP y a sancionar "con el mayor rigor" a los agresores. La institución reiteró que siempre ha sido un espacio abierto a la tolerancia, en el que se respetan ideologías, credos, razas o preferencias, por lo que cualquier tipo de discriminación resulta "absolutamente inaceptable".
Marco legal
Según el reglamento de la ENP, esa institución tiene como finalidad impartir enseñanza correspondiente a nivel de bachillerato, "dando a sus alumnos formación cultural, preparación adecuada para la vida y un desarrollo integral de su personalidad". Paralelamente, en México existe la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación, que define esta práctica como "toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas".
Aunque esta ley federal no contempla sanciones, sí lo hace el Código Penal para el Distrito Federal, que en su capítulo destinado a los "delitos contra la dignidad de las personas" especifica que: "Se impondrán de uno a tres años de prisión, y de 50 a 200 días de multa al que, por razón de edad, sexo, embarazo, estado civil, raza, procedencia étnica, idioma, religión, ideología, orientación sexual, color de piel, nacionalidad, origen o posición social, trabajo o profesión, posición económica, características físicas, discapacidad o estado de salud (...) veje o excluya a alguna persona o grupo de personas...".
El pasado 13 de octubre, la UNAM y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) firmaron un convenio de colaboración para coordinar estrategias que permitan prevenir y eliminar toda forma de segregación. En el acto, el rector Juan Ramón de la Fuente manifestó el compromiso que había adquirido en días anteriores, en el cual las 20 universidades públicas más importantes de América Latina y el Caribe construyeron un espacio común de educación superior sin exclusiones. En el mismo acto, el titular del Conapred, Gilberto Rincón Gallardo, afirmó que la discriminación entraña la negación de derechos fundamentales y la limitación de oportunidades de crecimiento en condiciones de equidad para quienes son víctimas de esa situación.