lunes 14 de enero de 2008

Testimonio anónimo

El siguiente texto es el testimonio anónimo de un estudiante universitario que fue víctima de agresiones por parte del personal de Auxilio UNAM. Invitamos a todas las personas que lean esto a denunciar todo abuso de este tipo. Existen instrumentos que pueden ayudarlos en el proceso como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED).

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Esa vez salí de mi facultad, eran como las 3:00 pm y pues tuve ganas de darme una vuelta al Camino para desaburrirme un poco de mis clases. Fui a las parte que está enfrente del frontón. Pues iba yo caminando por los senderos sin más ni menos cuando llegaron tres tipos vestidos de civil, no percaté que eran auxilios hasta que vi que uno de ellos traía un walkie talkie. No tuve tiempo de hacer nada pues me me rodearon, me sujetaron de la mano haciendo manita de puerco y empezaron a patear muy fuerte en la espalda media y nalgas; el dolor me duró dos semanas. Después de eso me llevaron de una forma muy prepotente hacia fuera del bosque, al circuito en donde había varia gente que vio que me llevaban como si fuera un delincuente, a jaloneos, hasta donde estaba una camioneta de auxilios UNAM. Es una pick-up en la cual nos fueron subiendo como a cinco chavos aparte de mí. En todo momento nos dijeron que ya nos había llevado la chingada y cosas más fuertes que realmente no me dan ganas de escribir. Esa es la forma como nos trataron.

Llegamos a Seguridad UNAM en la entrada principal de CU sobre Av. Universidad y nos pasaron hasta una oficina en el fondo donde estaba la abogada, para mí de poco sirvió que fuera estudiante de la universidad dado que ella fue la primera en no defenderme como universitario sino todo lo contrario. Empezó a ofender y, lo clásico, decir “ajá, ya me trajeron mas maripositas”. Cuando llegamos ya había una patrulla esperando afuera para remitirnos al MP. La abogada solo anotó nuestros datos e inmediatamente nos metieron a la patrulla a seis, amontonados. De allí ya te imaginaras el hostigamiento y medio que nos iban metiendo el sargento y su ayudante en el recorrido, nos llevaron al MP de Coyoacán donde nos tuvieron una hora en el sol contra la pared y donde nos hicieron revisión para ver que traíamos. Ese día yo no traía dinero sino seguramente me lo hubieran quitado como a los otros chavos. Al ver mi credencial de la UNAM me dijeron que a ellos les valía que nosotros fuéramos lo que fuéramos y que si yo era estudiante de la universidad porque la licenciada no dijo nada al respecto. Me dejaron ir pues nadie estaba presentando cargos.

Regresé a quejarme allí mismo [Seguridad UNAM] de la golpiza que me dieron junto con mi madre, al momento de llegar a la misma oficina de seguridad llegó la abogaducha y negó que ella me hubiera visto golpeado- Lógicamente los golpes estaban bien acomodados y, peor aún, comenzó de una forma muy altanera y prepotente a gritarle a mi madre y decirle “Señora, yo no quería decirle pero su hijo estaba de puto con cuatro más allá en el bosque, yo no quería decirle pero por eso nos llevamos a su hijo”. Mi madre que sabe qué conmigo le dijo que mi vida personal no le interesaba, que ella estaba allí porque no es posible que la seguridad de la Universidad sea todo lo contrario, golpeadores de los estudiantes, y que ni siquiera se pueda garantizar los derechos que tiene un universitario a transitar libremente por su campus sin comprobarle los hechos acusatorios”. Le exigimos que nos diera los datos de los tipos de Auxilio [UNAM] de su dichoso operativo porque íbamos a presentar quejas en Derecho Facultativo, pero en todo momento nos negó información y nos corrió de allí a gritos. Ya no seguí con el caso porque en esos días estaba en exámenes departamentales que me absorbieron por completo.

1 comentarios:

guillermo cordova dijo...

qué impotencia
qué bárbaros
tenemos que hacer algo

primero, chico
mejora tu redacción

saludos